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NECESIDADES DEL CONSULTANTE


Todo aquel coach o persona que desee dedicarse a la atención o acompañamiento de la persona en conflicto debe tener como primer objetivo “no hacer daño”, para lo cual deberá responder atendiendo a las necesidades relacionales de la persona a quien atiende.

Necesidades del Consultante LAS NECESIDADES RELACIONALES DEL CONSULTANTE

Son las necesidades que deben atenderse para que la relación de apoyo o acompañamiento sean de sostén y desarrollo, y la persona que vive un conflicto significativo pueda avanzar en su proceso de recuperación. Son ocho necesidades relacionales fundamentales que deben ser atendidas de forma oportuna:

1.    Necesidad de ser escuchadas y aceptadas.
2.    Tener permiso para expresar emociones.
3.    Ser validadas en la forma de afrontar el conflicto (no juzgarle sino comprender que cada quien hace lo mejor que puede en cada momento).
4.    Estar en una relación de acompañamiento de igual a igual.
5.    Definirse en la forma individual y única de vivir el conflicto.
6.    Sentir que su experiencia tiene un impacto en el otro.
7.    Estar en una relación donde el otro tome la iniciativa.
8.    Poder expresar vulnerabilidad.

NECESIDAD DE SER ESCUCHADOS
La persona en conflicto necesita poner en palabras el dolor originado por la situación, esto lo hará al contar repetidamente los aspectos asociados con el conflicto, lo que le permite recorrer una y otra vez los matices únicos de su manera de vivir la ausencia.
Es labor del BioNeuroCoach escuchar y validar su experiencia emocional subjetiva, por muy irracional que nos pueda parecer, creando así un entorno de respeto, seguridad y confianza, haciendo sentir a la persona acogida, que puede mostrarse vulnerable, confiar en que lo que siente es natural y saber que es aceptada como ser humano. 

En ocasiones, las personas sienten que lo que viven o sienten es inaceptable para los demás, por lo que el saber responder a esta necesidad es importante para la elaboración del conflicto.
Siempre tener en cuenta que lo que la persona expresa no es la verdad, es su propia interpretación.

TENER PERMISO PARA EXPRESAR EMOCIONES
Las dificultades para conectar con sentimientos difíciles tiene que ver con no haber experimentado la vivencia de ser aceptados por una figura de apoyo estable y fuerte, por lo que nos sentimos confundidos y solos ante el dolor, lo que se puede traducir en sentir miedo de perder el control al expresar los sentimientos y los inhibiremos.
Si el BioNeuroCoach es capaz de proveer un espacio de seguridad, protección y estabilidad, el consultante se sentirá suficientemente seguro como para profundizar en su experiencia de trauma y podrá acceder a pensamientos, recuerdos y sentimientos no explorados que fueron reprimidos y están en el subconsciente, pudiendo manifestar con gritos, llantos, sentimiento de enfado o culpa, con la seguridad de que será contenido, que no se lo juzgará y que le ayudarán a entender la función de estos sentimientos como estrategia para resolver el conflicto.

SER VALIDADOS EN LA FORMA DE AFRONTAR EL CONFLICTO

Esto se logra cuando el BioNeuroCoach de forma verbal o no verbal, le hace saber al consultante que sus sentimientos y necesidades son normales y aceptables.
Es la capacidad del acompañante de dar sentido al sentimiento, pensamiento o conducta que el consultante está teniendo para afrontar el conflicto, es hacerle ver que esa es su manera de vivir la experiencia y que se está interesado en conocerla para poder trabajar con ella.

ESTAR EN UNA RELACIÓN DE ACOMPAÑAMIENTO DE IGUAL A IGUAL
La necesidad de reciprocidad no implica que el BioNeuroCoach tenga que haber pasado por una experiencia idéntica a la del consultante, sino que debido a sus propios dolores es capaz de comprender desde su corazón el sentimiento de enfado, de sentirse abrumado por el dolor, el rechazo por la separación o sentirse culpable por una relación incompleta, es decir, de sentir empatía porque sabe de primera mano lo que es estar ahí.

DEFINIRSE EN LA FORMA INDIVIDUAL Y ÚNICA DE VIVIR EL CONFLICTO
En la situación de dolor, la autoafirmación es una necesidad importantísima, porque muy a menudo la manera única en que la persona vive su dolor es negada, minimizada o desautorizada por el entorno.
Por lo tanto es indispensable hacerle saber y sentir que se le respeta como un ser único y diferente a los demás y que se le acepta en sus decisiones presentes y futuras de cómo vivir.

SENTIR QUE SU EXPERIENCIA TIENE UN IMPACTO EN EL OTRO
Saberse reconocido y tomado en cuenta es, quizá, una de las necesidades del consultante; que el entorno sea capaz de sentirse impactado por su dolor  y que genere resonancia en el mismo lo hace disminuir los sentimientos de soledad. Es válido y necesario en ocasiones que el consultante perciba esta resonancia en el BioNeuroCoach, quien durante la intervención, mostrará el impacto de lo escuchado. Esto ayudará al consultante a ponerse en contacto con sentimientos incómodos y dolorosos que hasta entonces han sido negados o rechazados y que propician la integración de éstos al trabajo de sanación.

ESTAR EN UNA RELACIÓN DONDE EL OTRO TOME LA INICIATIVA
Las personas que están atravesando una situación difícil suelen estar muy inactivas y poco disponibles para el contacto, probablemente por el choque o aturdimiento que el conflicto le genera, por lo que será el BioNeuroCoach el que lleve el control y tome la responsabilidad de hacer que algo ocurra en el proceso. 
Esto puede verse reflejado en gestos como: moverse al lado del consultante, hacer un anclaje o decir con la mirada y su presencia “estoy aquí contigo, no me voy”. El BioNeuroCoach podrá sugerir, en base a lo escuchado, acciones o dirigir los temas del conflicto que debe trabajar hasta que el consultante pueda hacerlo por sí mismo.

PODER EXPRESAR VULNERABILIDAD
Muy a menudo, los adultos que han sido desatendidos o rechazados en la infancia tienen dificultades para expresar afectos: en el curso de su vida han aprendido a crear muros de protección alrededor de sus sentimientos: Sentir y manifestar los sentimientos supone una amenaza para ellos, pues los pone en situación de vulnerabilidad y despierta su miedo a ser agredidos de nuevo. En el trabajo de BioNeuroCoaching realizado con un coach sensible y respetuoso, que ha sabido conectar con sus necesidades relacionales más importantes, estas personas aprenden y se permiten sentir dolor y con este aprendizaje llegan a descubrir también los sentimientos de amor que subyacen bajo el dolor, el enfado y la desesperación.
     La agresividad y el enfado no son más que una expresión de una necesidad de afecto frustrada. Por este motivo el punto final del conflicto debe ser siempre le aumento de la conciencia del consultante y una mejora en su capacidad de sentir, dar y recibir amor.



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