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EMPATÍA


Es la primera herramienta necesaria para el trabajo de acompañamiento. La introspección es la capacidad  que tenemos los seres humanos de observar nuestro mundo interno. También podemos entrar en el mundo interno del otro imaginando cómo debe ser estar en su piel. A esta capacidad humana de entrar en la experiencia subjetiva del otro la llamamos empatía.

La empatía es la actitud que permite captar el mundo de referencia de otra persona, es conectarse con el otro, sin que se mezcle el propio yo en el ajeno o a la inversa. Es ponerse a sí mismo entre paréntesis momentáneamente para poder centrarse en la situación concreta y existencial de la otra persona, meterse en su experiencia.

La empatía es una percepción particularmente fina y sensible de las manifestaciones del otro, sin prejuicios, sin juicios de valor, del mundo interior del otro. Implica la posibilidad de penetrar en su afectividad, de acompañarlo en su sentir, de tener un conocimiento íntimo y concreto de las personas hasta llegar a percibir sus afectos profundos y sus necesidades.

Además, si me auto observo en la relación, los impulsos del otro despiertan inconscientemente en mí impulsos correspondientes o un conjunto de sentimientos: “vibro con él”. 

Empatia La empatía se centra, por tanto, en lo que el consultante vive, en lo que realmente comunica con su lenguaje verbal y no verbal, en la experiencia personal del ayudado, lo cual supone ir más allá de lo que el ayudado dice y no entrar excesivamente en el terreno de la interpretación (lo que el ayudado parece “revelar”).

Supone hacer un esfuerzo por identificar hechos y sentimientos y prestar una especial atención a éstos últimos, que es el modo más personal de vivir la propia situación, el propio problema.

Si el BioNeuroCoach ha sido capaz de establecer empatía, puede decir: “Te comprendo porque veo las cosas validando tu punto de vista, y mi experiencia – semejante a la tuya- me permite –sin proyectar- hacerme cargo de lo que tú manifiestas que significa ahora esto para ti”.

Cuando se logra tener esta habilidad de empatía podemos decir que el BioNeuroCoach de manera sensible y correcta, evita el juzgar e interpretar a la persona; es capaz de mantener la distancia afectiva que le permita una mayor objetividad para lograr comunicar comprensión entrando en el mundo personal y único del consultante, sin que esta distancia se convierta en frialdad y se establezca  entonces una comunicación que permita detectar y escuchar al consultante en sus necesidades,  ayudando a la persona a desarrollar un conjunto de actitudes promotoras de crecimiento, en relación a sí misma, proporcionando luz y sanación en su proceso.

Cuando el BioNeuroCoach no ha trabajado lo suficiente con sus emociones y sentimientos puede obstaculizar el que se establezca esta actitud empática, entorpeciendo, por causa de la angustia, la labor de acompañamiento al transgredir  los límites y el respeto a la diversidad, manifestado por tender a tranquilizar al consultante, dar consejos, proponer las soluciones inmediatas para así defenderse de la implicación emotiva que le suscita la interacción.





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