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El BioNeuroCoach como acompañante. Parte 2


Todas las personas tenemos en común la experiencia de la búsqueda del significado de la Vida, significado que se adquiere cuando la recorremos a través de las emociones y sentimientos. Es en este caminar, aunque camino en solitario y personal, que se puede tender un puente hacia los demás y darse este acompañamiento que nos conecta con el otro, con su pérdida, con su dolor, y así transitar por un momento, juntos, el camino y salir fortalecidos del mismo.

Según el diccionario el significado del verbo acompañar es:
1.    Hacer o dar compañía. Estar o ir junto a otro u otros. 
2.    Añadir o juntar un elemento a algo; complementarlo.
3.    Referido a una cosa, ser o existir en asociación o simultaneidad con otra. 
4.    Existir con alguien o ser parte de su estado, condición, carácter, personalidad, destino, etc. 
5.    Tener empatía con los sentimientos de alguien, participar de lo que está experimentando o seguir sus progresos.

BioNeuroCoach Entenderemos acompañar como: Hacer o dar compañía, así como tener empatía con los sentimientos de alguien; participar de lo que está experimentando o seguir sus procesos.
Al acto de acompañar se le conoce también como relación de ayuda o facililtación.

Carl Rogers define el concepto de relación de ayuda  de la forma que sigue: “Podríamos definir la relación de ayuda diciendo que es aquella en la que uno de los participantes intenta surgir, de una o de ambas partes, una mejor apreciación y expresión de los recursos latentes del individuo y un uso más funcional de éstos”.
Ayudar es promover un cambio constructivo en la mentalidad y en el comportamiento. Entendemos por “mentalidad” el conjunto de las reacciones habituales características de un individuo ante los problemas de la vida. Es la mentalidad la que condiciona la conducta. Es necesario introducir en el campo de los comportamientos una nueva estructura mental.

La idea fundamental que subyace a todo proceso de acompañamiento de BioNeuroCoaching es la de facilitar el crecimiento de las capacidades secuestradas de la persona en conflicto. El fundamento  que sustenta todo acompañamiento debe ser una visión positiva de las capacidades de la persona para crecer y afrontar positivamente sus conflictos. El acompañamiento, pues, es una experiencia humana privilegiada que ofrece el marco adecuado para facilitar el desarrollo de las capacidades bloqueadas.
El BioNeuroCoach debe tener claro que deformaría su propia función si creyera que debe transmitir directamente al sujeto una serie de nuevas experiencias o creencias. Su tarea fundamental consiste en estimular, liberar y reorganizar las funciones de aprendizaje y los contenidos de la experiencia tanto a nivel conciente como inconsciente. Se trata de impulsar al sujeto, de facilitar que pueda liberarse de sus programas, de promover la toma de conciencia. El acompañamiento sólo puede despertar la actividad del sujeto si éste es estimulado de un modo radical para la autoayuda y la autonomía y, de ese modo, puede realizar progresos en esta línea. Si el cambio ha de ser auténtico y duradero, el impulso para dicho cambio debe venir de dentro y no de fuera.

Lo esencial no ocurre en uno u otro de los participantes, ni tampoco en un mundo neutral que abarque a los dos y todas las demás cosas, sino, en el sentido más preciso, entre los dos;  como si dijéramos, en una dimensión a la que sólo los dos tienen acceso.

El que acompaña pone al servicio de la persona acompañada los recursos de su experiencia, sin ocultar sus límites; la riqueza de su propia competencia, y sin hacer de ella un absoluto. 
Las actitudes fundamentales de la relación de acompañamiento son: La comprensión empática (esto no quiere decir darle realidad a la historia del coachee ni engancharse con sus temas), la consideración positiva o aceptación incondicional, y la autenticidad o congruencia, permanecer en estado de Observador. 
 Por su parte Rogers dice: “si puedo crear un cierto tipo de relación, la otra persona descubrirá en sí misma su capacidad de utilizarla para su propia maduración, y de esa manera se producirán el cambio y el desarrollo individual”.  

Para lograr este tipo de relación,  debemos de tener presente que cuando el BioNeuroCoach se presenta ante el consultante, encontrará una persona que está viviendo una situación de necesidad, inseguridad y/o dolor, que desea ser comprendida o iluminada, antes que confrontada para encontrar alternativas a su conflicto, dudas e interrogantes.  

La persona necesitada de ayuda o acompañamiento se encuentra en una dinámica que se puede sintetizar de la siguiente manera:
1.    Está viviendo una situación que le supone una dificultad concreta. El presupuesto fundamental en este momento es que nadie mejor que la persona afectada por el problema conoce lo que está viviendo, las implicaciones y los elementos en juego. Es él el protagonista, no el ayudante.
2.    La dificultad, el conflicto que está experimentando, genera sufrimiento. El acompañante es interpelado desde el sufrimiento concreto que le acarrea la situación conflictiva que está viviendo.
3.    El sufrimiento se expresa en diferentes sentimientos: inseguridad, miedo, ansiedad, culpabilidad, confusión…

La necesidad primordial para esta persona es ser aceptado a pesar de su confusión, su incertidumbre, su miedo, su inquietud, con los sentimientos que experimenta en ese momento.
Espera también no ser juzgado, en otras palabras, que el BioNeuroCoach lo acepte tal cual es en este momento sin dar opiniones o consejos y que pueda empatizar de alguna forma de su sufrimiento, para ayudarle a examinar las dificultades, buscando el sentido de su problema sin emitir juicios, así como a encontrar y clarificar las posibles soluciones para tomar una decisión o para poder vivir de otra forma aquello que no tenga posibilidad de solución.

Revisaremos, en próximos artículos, cómo atender a estas necesidades fundamentales, para posteriormente revisar el uso de herramientas (empatía, habilidades de escucha activa, el arte de realizar preguntas y el conocer y  ser capaz de leer el lenguaje corporal) en el arte de acompañar.



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