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RENACER:  Método de BioNeuroCoaching



RENACER En BioNeuroCoaching hemos desarrollado una metodología de acompañamiento que se propone llevar al coachee a sus momentos de dolor biológico, cuando ha percibido un peligro inminente que atenta contra su supervivencia, sea éste real o simbólico y que le ha generado engramas o redes neuronales que se disparan y re-activan cuando vive situaciones con elementos similares, reaccionando impulsivamente y generando más dolor y conflicto emocional.

 

Cuando hay dolor emocional es porque la persona se ha adaptado inconscientemente a unos parámetros sociales o formas de actuaciones de una sociedad que está “enferma”, que está llena de culpas, vergüenzas, de juicios y prejuicios.

 

Recordemos que nuestra biología está programada para sobrevivir.  En nuestro cerebro reptiliano, nuestro cerebro arcaico, se codifican todas las situaciones y respuestas ante las situaciones percibidas como peligrosas, teniendo una reacción de lucha u huida ante la situación, con el fin de protegernos.  Todo este proceso es inconsciente.

 

El cerebro reptiliano es muy instintivo y rápido pues su función principal es salvarnos la vida.  Este cerebro no razona y ante una situación de conflicto, toma el mando y da una solución biológica, no razonada en milésimas de segundo.  En el cerebro reptiliano están todos los programas inconscientes heredados en el transcurso de la evolución.  Por ejemplo, el olfato es uno de los sentidos que no pasa por el neocórtex, se percibe desde el cerebro reptiliano y por lo tanto la respuesta ante los impulsos olfativos viene desde este mismo cerebro, sin razonamiento. De esto se valen las grandes industrias de perfumes, para generar ventas a través de las respuestas hormonales que tenemos ante determinados olores.

 

El cerebro reptiliano es el que controla la respiración,  el ritmo cardíaco, la contracción y distensión de los músculos involuntarios, en este cerebro también se encuentran las adicciones, derivadas de castración emocional como consecuencia de madres o padres ausentes y/o sobre protectores.   Cabe aclarar que los vacíos emocionales percibidos en la relación con papá o con mamá, se buscan “reparar” teniendo relaciones de co-dependencia emocional con ellos, pues en el fondo se está esperando que mamá o papá “me quieran como yo necesito y espero que me quieran”.

 

También en este cerebro están todos los miedos y fobias.  Aquí también se almacenan las creencias limitantes que impiden acceder a estados de plenitud y bienestar.

El cerebro reptiliano no entiende de explicaciones, reacciona instintivamente para protegernos.  Por ejemplo, si mi madre ha tenido intención de abortarme y no lo hace, se genera una impronta de “mamá es el depredador” y el cerebro reptiliano estará en estado de alerta cada vez que yo esté cerca de mamá.  No importa si después he sido un hijo querido, no importa las explicaciones que yo pueda dar acerca de lo buena que es mi madre.  Para el cerebro reptiliano mamá es sinónimo de peligro y tratará de protegerme de forma inconsciente de este peligro.

 

En el cerebro emocional (sistema límbico) queda el impacto psicológico. El sistema límbico, también llamado cerebro emocional, es la porción del cerebro situada inmediatamente debajo de la corteza cerebral, y que comprende centros importantes como el tálamo, hipotálamo, el hipocampo, la amígdala cerebral (no debemos confundirlas con las de la garganta).

Las emociones primarias (emociones ocultas, las que se sientes en el momento del impacto emocional) dependen de los circuitos del sistema límbico.

 

Estos centros ya funcionan en los mamíferos, siendo el asiento de movimientos emocionales como el temor o la agresión.

 

En el ser humano, estos son los centros de la afectividad, es aquí donde se procesan las distintas emociones y el hombre experimenta penas, angustias y alegrías intensas.


BioNeuroCoaching RENACER

 

El neocórtex por otro lado, es el que se encarga de justificar las reacciones y las acciones que han sido impulsadas desde el cerebro reptiliano inconsciente.

 

El lóbulo frontal o neo-córtex tiene la capacidad de visualizar.  Cuando imaginamos situaciones, no importa que sean reales o virtuales, automáticamente esta información va al cerebro emocional y al reptiliano.  Entonces nuestra biología empezará a dar una reacción biológica y fisiológica a esa situación.  Por ejemplo, cuando imaginamos que un ser querido está en peligro, o que tal vez le ha pasado algo grave, nuestra biología ya empieza a reaccionar, acelerando el ritmo cardíaco, con sudoración en manos, disminución del apetito etc.  Para el inconsciente, que esté pasando realmente o que lo estemos imaginando, es lo mismo, reacciona de la misma manera.

 

El lóbulo frontal es donde se expresan las creencias limitantes y es el que nos mantiene aferrados a ideas y conceptos.  Por ello en la medida en la que entramos en nuevas visualizaciones o ideas, perdemos la noción del espacio-tiempo, así se crean nuevos estados emocionales que son la clave para la sanación y el bienestar.   Cuando se toma conciencia, ya no hay necesidad de explicaciones, hay un cambio emocional claro y sostenido y entonces la persona sabrá qué decisiones tomar para su vida.

 

Destacamos que tomar conciencia no es comprender, ni encontrar una explicación. Tomar conciencia es una experiencia, no un razonamiento.

 

Esta metodología busca acompañar al coachee a llegar a un estado de “muerte simbólica”, en donde la persona puede disociarse de la situación de dolor, para pasar a un punto de vista neutral como Observador de su película y desde esta nueva posición tomar conciencia de la historia que se ha creído, de cómo ha vivido en una película que llama “mi vida”  en donde es sólo un personaje que puede elegir cambiar de percepción, para afrontar las situaciones que se le presentan con mayor efectividad y sobre todo con Bienestar, desde la paz interior.

 

Se acompaña a coachee desde la superficie del conflicto, desde el neocórtex,  recopilando toda la información de su situación, se le sitúa en un contexto, se le ubica en la situación de donde se originan sus conflictos, se hace una exploración emocional (sistema límbico) y se le acompaña a conectar con el cuerpo dolor y a descubrir la emoción biológica oculta (cerebro reptiliano), se busca la resonancia de esos programas en el árbol transgeneracional,  se refuerza el cambio de creencias y el trascender de emociones de baja vibración a otras de alta vibración y se le motiva a que re-aprenda, a que tome ahora decisiones diferentes para su vida a partir de la toma de consciencia y de su transformación emocional.


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